Durante el período de la colonia la presencia de las Sagradas Escrituras en nuestro país fue muy escasa y solo de dominio del clero. Con la llegada de la independencia en 1821 vino también una apertura en las relaciones con otras partes del mundo. Fue así como en 1843 llegó a nuestras costas el barco inglés Monarch capitaneado por William Le-Lacheur, este barco llevó por primera vez nuestro café a Europa, y por su conducto la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera envió los primeros ejemplares de la Biblia y del Nuevo Testamento a nuestro joven país. Se tienen registros de que el Capitán Le-Lacheur distribuyó 500 Biblias y 4000 Nuevos Testamentos entre 1846 y 1848. En 1849 el Capitán Le-Lacheur obsequió una Biblia al Dr. José María Castro Madriz, entonces Presidente de Costa Rica.
En 1892, visitó por primera vez nuestro país, Francisco Penzotti, enviado por la Sociedad Bíblica Americana. Desde entonces la distribución de las Escrituras se empezó a realizar en forma constante siendo apoyada por diferentes organizaciones misioneras.
En Costa Rica se tuvo primero un depósito de Biblias a cargo de Don Nautilio Valverde y en 1967 se organizó la Oficina Nacional de la Sociedad Bíblica bajo la dirección de Don José A. Morales. Desde entonces se trabajó con un comité consultivo que logró, en 1977, inscribir legalmente la Asociación Bíblica de Costa Rica, conocida como Sociedad Bíblica.
Capitán William Le-Lacheur
Sr. Francisco Penzotti
Estampilla emitida en 1963, memoria al Cap. Le-Lacheur por su aporte al país