II. LA ELECCIÓN INCONDICIONAL
6. LA OMNISCIENCIA DE DIOS
1. Dice Hebreos 4:13 “No existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Más bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta”. ¿Qué es la omnisciencia de Dios? Es el atributo de Dios que:
a. Conoce todo lo posible
b. Conoce todo lo real
c. Conoce todos los acontecimientos
d. Conoce todas las criaturas sean ángeles, animales, u hombres
e. Conoce a la perfección sin emitir detalle de todo lo que está escrito en su libro de la vida de los hombres (Salmo 139:16)
f. Conoce todo lo que hay en las tinieblas (Daniel 2:22)
2. El conocimiento de Dios es tan alto que ninguno lo puede alcanzar (Salmo 139:6).
a. Nada escapa a la atención de Dios
b. Nada se le puede esconder
c. No hay nada que se le pueda olvidar
d. Su conocimiento es perfecto
e. Nunca se equivoca, ni cambia, ni pasa por alto alguna cosa. ¡Así, es el Dios al que tenemos que dar cuenta!
3. Salmo 139:2-4; “Tú conoces cuando me siento y cuando me levanto; desde lejos entiendes mi pensamiento. Mi caminar y mi acostarme has considerado; todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y tú, oh Jehová, ya la sabes toda”. ¡Qué maravilloso ser es el Dios de la Escritura!. La comprensión de su omnisciencia debería de inclinarnos ante El en adoración. ¡Cuán solemne es este hecho; nada puede ser escondido a Dios, (Ezequiel 11:5). “Diles yo he sabido los pensamientos que suben de vuestros espíritus” Aunque sea invisible para nosotros, nosotros no lo somos para él. Ni la oscuridad de la noche, ni la más espesa cortina, ni la más profunda prisión pueden esconder al pecador de los ojos de la Omnisciencia. Los árboles del huerto fueron incapaces de esconder a nuestros primeros padres.
4. Ningún ojo humano vio a Caín cuando asesinó a su hermano, pero su Creador fue testigo del crimen. Sara podía reír por su incredulidad oculta en su tienda, mas Jehová la oyó. Acán robó un lingote de oro que escondió bajo la tierra pero Dios lo sacó a la luz (Josué 7). David se tomó mucho trabajo en esconder su iniquidad, pero el Dios que todo lo ve no tardó en mandar uno de sus siervos a decirle: (2Samuel 12). “Tú eres aquel hombre”. Y a las tribus que quedaban al oriente del Jordán se les dice: (Números 32:23). “Pero si no lo hacéis así, he aquí que habréis pecado contra Jehová, y sabed que vuestro pecado os alcanzará”. Los impíos desearían que no existiera el Testigo de sus pecados, el Escudriñador de sus corazones, el Juez de sus acciones. Intentan quitar de sus pensamientos a un Dios tal: (Óseas 7:2).“Y no dicen en su corazón que tengo en la memoria toda su maldad” ¡Cuán solemne es el octavo versículo del Salmo 90! Todo aquel que rechaza a Cristo tiene buenas razones para temblar ante él: “Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro.
5. Pero la omnisciencia de Dios es una verdad llena de consolación para el creyente. En la perplejidad, dice a Job: “Más él conoció mi camino” (Job 23:10). Esto puede ser profundamente misterioso para mí, completamente incomprensible para mis amigos pero, ¡él conoce nuestra condición; «se acuerda que somos polvo» (Sal. 103:14). Cuando nos asalten la duda y la desconfianza acudamos a este mismo atributo, diciendo: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno” Salmo 139:23,24. No hay razón para temer que las peticiones de los justos no sean oídas, ni que sus lágrimas y suspiros escapen a la atención de Dios, ya que él conoce los pensamientos e intenciones del corazón. “Y sucederá que antes que llamen, yo responderé; y mientras estén hablando, yo les escucharé”. (Isaías 65:24). “Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; su entendimiento es infinito”. (Salmo 147:5).
6. Dios, no solamente conoce todo lo que sucedió en el pasado en cualquier parte de sus vastos dominios, y todo lo que ahora acontece en el universo entero, sino que, además, El sabe todos los hechos, desde el más insignificante hasta el más grande, que tendrán lugar en el porvenir. El conocimiento del futuro por parte de Dios es tan completo como completo es su conocimiento del pasado y el presente; y esto es así porque el futuro depende enteramente de él. Si algo pudiera en alguna manera ocurrir sin la directa agencia o el permiso de Dios, ello sería independiente de él, y Dios dejaría, por tanto, de ser Supremo.
7. El conocimiento Divino del futuro no es una simple idealización, sino algo inseparablemente relacionado con su propósito y acompañado del mismo. Dios mismo ha designado todo lo que ha de ser, y lo que él ha designado debe necesariamente efectuarse. Como su Palabra infalible afirma: “él hace según su voluntad con el ejército del cielo y con los habitantes de la tierra. No hay quien detenga su mano ni quien le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4:35), Y (Proverbios 19:21).: “Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá”
8. El cumplimiento de todo lo que Dios ha propuesto está absolutamente garantizado, ya que su sabiduría y poder son infinitos. Que los consejos Divinos dejen de ejecutarse es una imposibilidad tan grande como lo es que el Dios tres veces Santo mienta. En lo relativo al futuro, nada hay incierto en cuanto a la realización de los consejos de Dios. En Romanos 8:29 el versículo empieza con la palabra “porque”, que nos habla de lo anteriormente dicho “porque...Todas las cosas les ayudan a bien... a los que conforme al propósito son llamados” Así pues, “el anticipado conocimiento” de Dios se basa en su “propósito” o decreto (Salmo 2:7). Dios conoce por anticipado lo que será, porque él ha decretado que sea. Dios elige no porque preconoce sino porque ha decretado. No podemos poner el carro de la presciencia delante del caballo del decreto de Dios. La verdad es que Dios preconoce porque ha elegido. Esto elimina la base o causa de la elección como algo de la criatura, y la coloca en la soberana voluntad de Dios.
9. La elección de Dios se refiere al hecho de que El nos escogió. De entre un sinnúmero de personas El nos escogió a nosotros, y esto lo hizo en Cristo. Cristo fue la esfera en la cual fuimos elegidos por Dios. Fuera de Cristo no somos la elección de Dios. Juan vio en Apocalipsis 7 :9 “A la gran multitud de elegidos, la cual nadie podía contar...”. Dios nos escogió en Cristo, el objeto atractivo ; no porque hubo algo bueno en usted, ni porque previera algo bueno dentro de ti, sino solamente, a causa del puro afecto de su buena voluntad. El por qué escogió a éstos (los que creyeron, han creído y creerán en el futuro) no lo sabemos; lo único que podemos decir es: “Padre, porque así te agradó”. La verdad clara de Romanos 8:29, es que Dios, antes de la fundación del mundo, separó a ciertos pecadores y los escogió para salvación (2Tesalonicenses 2:13).
10. A los elegidos, Dios los “predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”, etc. Dios no predestinó a aquellos que él preveía que “eran hechos conformes...”, sino que, por el contrario, predestinó a aquellos a los que “antes conoció” (es decir, amó y eligió) “para que fuesen hechos conformes...”. Su conformidad a Cristo no es la causa, sino el efecto de la presciencia y predestinación de Dios. Dios no eligió a ningún pecador porque viera que creería, por la razón sencilla pero suficiente, de que ningún pecador cree jamás hasta que Dios le da fe; de la misma manera que ningún hombre puede ver antes de que Dios le de la vista. Ya que la vista es el don de Dios, y ver es la consecuencia del uso de su don. Asimismo, la fe es el don de Dios “Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8), y creer es la consecuencia del uso de este don. 11. Si fuera cierto que Dios eligió a algunos para ser salvos porque a su debido tiempo éstos creerían, eso convertiría el creer en un acto meritorio, y, en este caso, el pecador tendría razón de jactarse, lo cual la Escritura niega enfáticamente, (Efesios 2:9). El creer no es un acto meritorio Hechos 18:27 Afirma que los cristianos son aquellos que “por la gracia han creído” Por lo tanto, si han creído “por gracia”, no hay absolutamente nada meritorio, el mérito no puede ser la base o causa que movió a Dios a escogerlos. No, la elección de Dios no procede de nada que haya en nosotros, o de nada que proceda de nosotros, sino únicamente de su propia y soberana buena voluntad. Romanos 11:5, nos habla de “Un remanente escogido por gracia”. La misma elección es por gracia, y gracia es favor inmerecido, algo a lo que no tenemos derecho alguno. Precisamente, se ve la importancia para nosotros, de tener ideas claras y bíblicas sobre la presciencia de Dios.
12. Dios planeó, fijó y predestinó todo desde el principio. Ya que, si ustedes son cristianos verdaderos, lo son porque Dios los escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, (Efesios 1:4), y lo hizo, no porque previo que creería, sino porque, simplemente, así le agradó hacerlo; te escogió a pesar de tu incredulidad natural. Siendo así, toda la gloria y la alabanza le pertenece solo a El. No tienes base alguna para atribuirte ningún mérito. Has creído “por la gracia”.