II. LA ELECCIÓN INCONDICIONAL
10. POR QUÉ LA PREDESTINACIÓN NO ES FATALISTA
1. Dice Romanos 9:18 18De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. 22¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 23y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, 24a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?. Pablo dice que Dios de antemano preparó dos tipos de vasos: los vasos de ira para destrucción y los vasos de misericordia para gloria. Esto es lo que se llama “la doble predestinación”. La predestinación nos habla de dos destinos, Juan 5:29 dice 29y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.
2. Una de las objeciones que hacen los que no conocen la revelación de la predestinación, es que ésta es puro fatalismo. ¿Qué es fatalismo? Es el control caprichoso ejercido por una fuerza impersonal. Entre los griegos se habla de los hados que eran subdeidades caprichosas que controlaban los destinos de los hombres. La predestinación no tiene nada que ver con hados ni hadas, sino con el carácter santo de un Dios personal y justo, de un Dios que es el Señor soberano de la historia. Hay gente que habla mucho del azar, pero el azar nada puede hacer porque nada es. Utilizamos la palabra azar para tratar de explicar lo desconocido o para describir algunas posibilidades. Por ejemplo: -cuando lanzamos una moneda al aire, decimos que hay un 50% de probabilidades de que salga cara. Si al lanzarla elegimos cara y sale cruz, decimos que tuvimos mala suerte y que perdimos la oportunidad de ganar. ¿Qué hace que salga cara o cruz? No nos ponemos a pensar, cuánta presión fue ejercida por el pulgar, cuán densa estaba la atmósfera y cuántas vueltas dio la moneda en el aire. Aquí nada tuvo que ver el azar, ¿Por qué no? Porque el azar no es algo físico ni personal. Es simplemente una construcción mental que no tiene poder alguno porque no tiene ser. El azar nada es. Decir que algo a ocurrido por azar es decir que es una coincidencia. El hombre se ha inventado la palabra “azar” para explicar lo desconocido, pero el azar realmente no explica nada. Es la palabra que usamos debido a nuestra ignorancia de algo.
3. En 1 Samuel 6:8-9 se nos habla de la superstición de los filisteos que creían en el azar. Los filisteos se habían llevado el arca del pacto de la casa de Israel. Dondequiera que los filisteos llevaban el arca les sobrevenían tumores. Durante siete meses el arca fue enviada de ciudad en ciudad de los filisteos y donde llegaba había calamidad. Los reyes de los filisteos dijeron que todo eso fue un accidente y decidieron devolver el arca a los judíos para calmar la ira de Dios, y observa lo que dijeron: el texto dice 8Tomaréis luego el arca de Jehová, y la pondréis sobre el carro, y las joyas de oro que le habéis de pagar en ofrenda por la culpa, las pondréis en una caja al lado de ella; y la dejaréis que se vaya. 9Y observaréis; si sube por el camino de su tierra a Bet-semes, él nos ha hecho este mal tan grande; y si no, sabremos que no es su mano la que nos ha herido, sino que esto ocurrió por accidente.
4. Nuestros destinos no están controlados por el azar porque el azar no puede controlar nada. Hay gente que sabe más de los doce signos de Zodiaco que de las doce tribus de Israel. Tiene más que ver con mi futuro Rubén que Acuario, y Judá más que Tauro. ¿En donde se encuentra el fatalismo? Se encuentra en la astrología. Nos han hecho creer que nuestro destino lo rige la estrella del norte o del sur. Para nosotros los bendecidos, la palabra predestinar significa que nuestro destino nos lo arregló Dios desde antes de la fundación del mundo y sabemos de dónde venimos y hacia dónde vamos.
5. Si Dios nos eligió de un sinnúmero de personas, porque el apóstol Pedro dice en 2 Pedro 3:9 que Dios no quiere que ninguno perezca sino que todos procedan al arrepentimiento, el texto dice 9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
6. La palabra “no queriendo” habla de la voluntad de Dios. En la Biblia encontramos varias clases de voluntad de Dios:
1. La voluntad soberana de Dios: que hace que todas las cosas ocurran con absoluta certeza. Por ejemplo: Por su voluntad soberana, Dios creó el universo, y la luz no pudo haberse rehusado resplandecer, Génesis 1:3 dice 3Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
2. La voluntad preceptiva de Dios: que tiene que ver con sus mandamientos y leyes. Por ejemplo: Por su voluntad preceptiva, Dios quiere que hagamos las cosas que El manda. En cuanto a la voluntad preceptiva tenemos la capacidad de desobedecer esta voluntad, Génesis 3:6 dice 6Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. El desobedecer la voluntad preceptiva de Dios se llama “pecado”.
3. La voluntad dispositiva de Dios: que se refiere a lo que le agrada, a lo que quiere. Por ejemplo: Dios no se deleita, no se agrada, no quiere la muerte del impío. La muerte del impío no le produce gozo a Dios. Esto se parece a un juez en un tribunal sentenciando a su propio hijo a la cárcel. El tiene que aplicar la justicia de su juicio, pero no se deleita en la sentencia del muchacho. Así es Dios.
7. Cuando Pedro dice que “Dios no quiere que ninguno perezca” está hablando de la voluntad dispositiva de Dios. Observe la gran disposición de Dios: “No quiere que nadie perezca...sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. Observe que la palabra nosotros no se refiere a todos los seres humanos. Lo que Pedro está diciendo es que “de nosotros” los elegidos (1:2) Dios no quiere que “ninguno” perezca. De hecho todos “nosotros” hemos procedido al arrepentimiento. Observemos algo más en el V:9 los “algunos” que tienen por tardanza la venida del Señor, son los “burladores” del V:3 3sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. Dios no quiere que ninguno de nosotros los elegidos perezca.
8. La predestinación no es fatalista porque enseña el destino eterno adónde los elegidos vamos a llegar. El Señor asegura que ninguno de los que él bendijo, eligió y predestinó desde antes de la fundación del mundo, perecerá. Preferimos confiar nuestro destino a la sabiduría de Dios soberano y no al fatalismo de la astrología.