II. LA ELECCIÓN INCONDICIONAL
12. QUÉ ES LA PRESCIENCIA DE DIOS
1. Dice 1Pedro 1,2 “Pedro, apóstol de Jesucristo; a los expatriados de la dispersión en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos conforme al previo conocimiento de Dios Padre por la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Gracia y paz os sean multiplicadas”. Hay dos cosas, acerca de la presciencia de Dios, que muchos ignoran: el significado del término, y su alcance bíblico. Cuando se expone el tema de la predestinación, y el de la eterna elección por parte de Dios de ciertas personas para ser hechas conformes a la imagen de su Hijo, el enemigo envía algún hombre a contradecir que la elección se basa en la presciencia de Dios y esta “presciencia” se interpreta significando que previo que algunos serían más dóciles que otros, que responderían más prontamente a los esfuerzos del Espíritu, y que, debido a que Dios sabía que creerían, El, en consecuencia, los predestinó para salvación. Tal declaración es radicalmente errónea Dios no predestinó de acuerdo a lo que vio en el ser humano, pues, nada bueno hay en ningún hombre, en su defecto está totalmente depravado. Los decretos de Dios no descansan en lo que El descubre en la criatura. La Escritura afirma que Dios, en su absoluta soberanía, separó a algunos para que fueran recipientes de sus favores distintivos “Al oír esto, los gentiles se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron cuantos estaban designados para la vida eterna”. (Hechos 13:48), y, por tanto, determinó otorgarles el don de la fe.
2. Nuestra fe prevista no es la causa de nuestra elección para salvación. La elección de Dios es la causa, y nuestra fe en Cristo es el efecto. ¿Qué quiere decir la palabra “presciencia”? «Conocer de antemano”. Los términos “conocer” y “preconocer” (conocer desde antes), estas palabras no significan simplemente conocimiento intelectual, veremos que los diferentes pasajes en los que se encuentran se refieren a personas más que a eventos o cosas. La presciencia tiene que ver con las personas e incluye también sus cosas. La palabra “preconocimiento” (traducida en la versión española por “conocer de antes”) no se encuentra en el A.T., pero si se da frecuentemente el término “conocer”. Cuando éste es usado en relación con Dios significa a menudo mirar con favor, comunicando, no un simple conocimiento, sino un afecto por el objeto mirado. “Te he conocido por tu nombre” (Éxodo 33:17). “Rebeldes habéis sido a Jehová desde el día que yo os conozco” (Deuteronomio 9:24). “A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra” (Amós 3:2). En estos pasajes “conocer” significa amar o bien designar. Asimismo en el N.T., se usa frecuentemente la palabra “conocer” en el mismo sentido que en el Antiguo. “Entonces yo les declararé: Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mí, obradores de maldad!” (Mateo 7:23). “Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen”. (Juan 10:14). “Pero si alguien ama a Dios, tal persona es conocida por él”. (1Corintios 8:3). “Conoce el Señor a los que son suyos” (2Timoteo 2:19).
3. El término “Preconocer”, o “presciencia”, no se hace referencia a una simple percepción de eventos que han de tener lugar. En realidad, este término nunca es usado en la Escritura en relación con sucesos o acciones, sino que, por el contrario, siempre se refiere a personas. Dios “conoció por anticipado” a las personas, no a sus acciones. Para demostrarlo, citaremos los pasajes en los que se encuentra esta expresión. Hechos 2:23 dice de Jesús: “Entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole”.
4. El texto no está hablando del conocimiento anticipado de Dios del acto de la crucifixión, sino de la Persona crucificada: “este, entregado por…”, etc. Romanos 8:29,30. “Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a estos también llamó.” Fíjense bien en el pronombre que se usa aquí. No es lo que, sino los que antes conoció. Lo que se nos muestra no es la sumisión de la voluntad, ni la fe del corazón, sino las personas mismas. “No ha desechado Dios a su pueblo, el cual antes conoció” (Romanos 11:22). Una vez más, la referencia es claramente a personas solamente. 1 Pedro 1:2 dice: “Elegidos según la presciencia de Dios Padre” ¿Quienes son ellos? El versículo anterior nos lo dice: la referencia es a los “extranjeros esparcidos”, es decir, la Diáspora, los judíos creyentes de la dispersión. Aquí, también, la referencia es a personas, no a sus hechos previstos. En vista de estos pasajes ¿qué base bíblica hay para decir que Dios “Previo” los hechos de algunos, a saber, su “arrepentimiento y fe”, y que, a causa de los mismos, los eligió para salvación? Absolutamente ninguna.
5. La Escritura jamás habla del arrepentimiento y la fe como algo previsto o preconocido por Dios. Es verdad que Dios conocía desde toda la eternidad que algunos se arrepentirían y creerían, pero la Escritura no se refiere a su fe anticipada como objeto de la “presciencia” de Dios. El término se refiere invariablemente a Dios preconociendo a personas; así pues, “retengamos la forma de las sanas palabras” (2Timoteo 1:13). La presciencia de Dios no es causativa, la causa primaria es la elección soberana de Dios. Cristo fue “entregado por el (1) determinado consejo y (2) anticipado conocimiento de Dios” (Hechos 2:23). Su “consejo” o decreto fue la base de su anticipado conocimiento.
6. En Romanos 8:29 el versículo empieza con la palabra “porque”, que nos habla de lo anteriormente dicho “porque...Todas las cosas les ayudan a bien... a los que conforme al propósito son llamados” Así pues, “el anticipado conocimiento” de Dios se basa en su “propósito” o decreto (véase Salmo 2:7). Dios conoce por anticipado lo que será, porque él ha decretado que sea. Dios elige no porque preconoce sino porque ha decretado. No podemos poner el carro de la presciencia delante del caballo del decreto de Dios. La verdad es que Dios preconoce porque ha elegido. Esto elimina la base o causa de la elección como algo de la criatura, y la coloca en la soberana voluntad de Dios.
7. La elección de Dios se refiere al hecho de que El nos escogió. De entre un sinnúmero de personas El nos escogió a nosotros, y esto lo hizo en Cristo. Cristo fue la esfera en la cual fuimos elegidos por Dios. Fuera de Cristo no somos la elección de Dios. Juan vio en Apocalipsis 7 :9 “A la gran multitud de elegidos, la cual nadie podía contar...”. Dios nos escogió en Cristo, el objeto atractivo ; no porque hubo algo bueno en usted, ni porque previera algo bueno dentro de ti, sino solamente, a causa del puro afecto de su buena voluntad. El por qué escogió a éstos (los que creyeron, han creído y creerán en el futuro) no lo sabemos; lo único que podemos decir es: “Padre, porque así te agradó”. La verdad clara de Romanos 8:29, es que Dios, antes de la fundación del mundo, separó a ciertos pecadores y los escogió para salvación (2Tesalonicenses 2:13).
8. A los elegidos, Dios los “predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”, etc. Dios no predestinó a aquellos que él preveía que “eran hechos conformes...”, sino que, por el contrario, predestinó a aquellos a los que “antes conoció” (es decir, amó y eligió) “para que fuesen hechos conformes...”. Su conformidad a Cristo no es la causa, sino el efecto de la presciencia y predestinación de Dios. Dios no eligió a ningún pecador porque viera que creería, por la razón sencilla pero suficiente, de que ningún pecador cree jamás hasta que Dios le da fe; de la misma manera que ningún hombre puede ver antes de que Dios le de la vista. Ya que la vista es el don de Dios, y ver es la consecuencia del uso de su don. Asimismo, la fe es el don de Dios “Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe” (Efe. 2:8), y creer es la consecuencia del uso de este don. 9. Si fuera cierto que Dios eligió a algunos para ser salvos porque a su debido tiempo éstos creerían, eso convertiría el creer en un acto meritorio, y, en este caso, el pecador tendría razón de jactarse, lo cual la Escritura niega enfáticamente, (Efe. 2:9). El creer no es un acto meritorio Hechos 18:27 Afirma que los cristianos son aquellos que “por la gracia han creído” Por lo tanto, si han creído “por gracia”, no hay absolutamente nada meritorio, el mérito no puede ser la base o causa que movió a Dios a escogerlos. No, la elección de Dios no procede de nada que haya en nosotros, o de nada que proceda de nosotros, sino únicamente de su propia y soberana buena voluntad. Romanos 11:5, nos habla de “Un remanente escogido por gracia”. La misma elección es por gracia, y gracia es favor inmerecido, algo a lo que no tenemos derecho alguno. Precisamente, se ve la importancia para nosotros, de tener ideas claras y bíblicas sobre la presciencia de Dios. Dios planeó, fijó y predestinó todo desde el principio. Ya que, si ustedes son cristianos verdaderos, lo son porque Dios los escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, (Efesios 1:4), y lo hizo, no porque previo que creería, sino porque, simplemente, así le agradó hacerlo; te escogió a pesar de tu incredulidad natural. Siendo así, toda la gloria y la alabanza le pertenece solo a El. No tienes base alguna para atribuirte ningún mérito. Has creído “por la gracia”.