III. LA EXPIACIÓN LIMITADA
7. EL PODER DE LA PROPICIACIÓN
1. Dice 1 Juan 2:2 2Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. No hubo un animal o ser humano que pudiera hacer una propiciación perfecta por los pecados del hombre. Dios tuvo que enviar a su Hijo a la tierra, para poder ejecutar esa propiciación perfecta por nuestros pecados. Juan dice que Jesús es la propiciación por nuestros pecados. La primera obra de Cristo en la cruz es la propiciación. ¿Qué es la gracia de la propiciación? Es el acto que Cristo por medio de Su muerte, apaciguó la ira cumplimiento la justicia de la ley que el hombre pecador había violado.
2. El fin de la gracia de la propiciación es conciliar y reconciliar al hombre con Dios. Jesús fue el propicio y la propiciación porque soportó la ira de Dios contra los pecados de la humanidad. Dios ya derramó en Cristo su ira y él no tiene más ira que derramar sobre los hombres. Su justicia ya quedó satisfecha por cuanto Cristo pagó la condena de todos los pecados. La propiciación que hizo Cristo quitó la ira de Dios.
3. ¿Qué es la ira de Dios? Juan 3:36 dice 36El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. Romanos 9:22 dice 22¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción. Efesios 5:6 dice 6Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. Colosenses 3:6 dice 6cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia.
4. La ira de Dios es un atributo de Dios. en el carácter de Dios no hay defecto alguno. Dios no puede desestimar el pecado. Dios solamente se deleita en lo puro. La ira de Dios es su eterno aborrecimiento de toda injusticia. Es el desagrado e indignación de la rectitud divina ante el mal y el pecado. Dios, como un juez recto tiene que dirigir su justa ira contra todo lo que se llama pecado, donde quiera que se encuentre y en cualquier persona que se halle.
5. Romanos 3:25,26 dice 25a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. En el antiguo testamento, Dios le dio instrucciones a Moisés que construyera un tabernáculo de reunión. Ese tabernáculo tenía tres áreas: el atrio, el lugar santo y el lugar santísimo. En el lugar santísimo estaba el arca del testimonio y esa arca contenía el maná que era símbolo de que el hombre había repudiado las provisiones que Dios le dio. La vara de Aarón que era símbolo de que el hombre había repudiado la dirección de Dios. Las tablas de la ley que eran símbolo de que el hombre había repudiado la santidad de Dios.
6. El arca del testimonio estaba en la parte más íntima del lugar santísimo. Sólo el sumo sacerdote se le permitía entrar a ese lugar intimo una vez al año en el día de la expiación. En ese día él entraba con la sangre de los animales sacrificados y debía rociar con ella la cubierta de oro del propiciatorio. Los ángeles querubines que representan la santidad de Dios eran los simbólicos guardianes de esta propiciación con sangre. Ellos veían que la sangre del sacrificio cubría la cubierta de oro del arca. Cuando esa cubierta de oro quedaba rociada con sangre, entonces, la situación pecaminosa del hombre quedaba cubierta haciendo posible que Dios perdonara al hombre. En esa cubierta rociada con sangre, era que Dios podía perdonar y tener misericordia del hombre. ¿Por qué Dios podía perdonar y mostrar misericordia? Porque el sólo veía la sangre del sustituto inocente que pagó la condena exigida, que era la muerte.
7. Mientras no se rociara la sangre del anima sobre el propiciatorio, ese propiciatorio representaba un lugar de juicio, pero cuando era cubierto con sangre una vez al año, se convertía en un propiciatorio de perdón y misericordia porque la rectitud y la justicia de Dios quedaban satisfechas mediante la sangre derramada del sacrificio del animal.
8. Todo lo que se hacía una vez al año en ese propiciatorio era una sombra de lo que habría de venir. Hebreos 8:5 dice 5los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. Donde Moisés no hubiese hecho todo estas figuras conforme al modelo que Dios le trazó, se hubiera dañado toda la revelación que esas sombras representaban. Pero, Moisés fue obediente e hizo todo conforme al modelo. Un modelo es una prefiguración. ¿Cuál es el modelo de la propiciación? Es Cristo.
9. Pablo en Romanos 3:25 nos enseña que la cubierta del arca representa a Cristo como el agente activo de la propiciación por nuestros pecados, Hebreos 2:17 dice 17Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Propiciar es del griego Hilasterión y significa “apaciguar la ira” de otro y a la vez reconciliar a uno al satisfacer las exigencias del otro. Cristo es nuestra propiciación, nuestro apaciguador, el quitador de la ira entre nosotros y Dios. Cristo es nuestro gran reconciliador.
10. Durante los tiempos del antiguo testamento, los pecados del pueblo no eran quitados sino cubiertos por la sangre de los animales sacrificados. Dios pasó por alto estos pecados cubiertos hasta la venida de Cristo, el Cordero de Dios que según Juan 1:29 quita el pecado del mundo. Por su muerte y el derramamiento de su sangre, El quitó todos los pecados que habían sido cubiertos y pasados por alto. Al pasar por alto todos los pecados de los santos del antiguo testamento, Dios mostró Su justicia para con ellos. El carácter ofendido de Dios ha sido apaciguado por la muerte y el derramamiento de la sangre de Cristo, y esperando Dios esto, el sacrificio de Cristo le dio el perfecto derecho a Dios de declarar justo a todo aquel que cree en la muerte sustitutiva y salvador de Cristo.
11. Hebreos 9:11,12 dice 11Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Jesús como nuestro sumo sacerdote entró en el lugar santísimo en el cielo, con el testimonio de su sangre derramada y allí obtuvo una eterna redención para los que creemos en su obra.
12. Cristo hizo esto una vez y para siempre, y esto nos enseña que no habrá que seguir haciéndolo vez tras vez, como tenían que hacerlo los sacerdotes del antiguo pacto. La sangre de Jesús es el testimonio eterno que siempre le recordará al Padre que su ira fue apaciguada. La sangre de Jesús es la prenda de garantía de que Dios jamás volverá a enojarse con ninguno que cree en la obra de Cristo en la cruz. La sangre de Jesús convirtió el propiciatorio de juicio en un propiciatorio de misericordia.
13. La muerte de Cristo quitó la barrera de separación entre Dios el hombre. Apaciguó la ira justa de Dios contra el pecado. Si una persona pasa a la eternidad separada de Dios, eso no sucederá por causa de la ira de Dios, porque ya fue apaciguada. Será porque el hombre no aprovechó la gracia, la misericordia que Dios otorga por medio de la muerte sustitutiva y salvadora de Dios.