III. LA EXPIACIÓN LIMITADA
10. LA GRACIA DE LA RECONCILIACIÓN
1. Dice 2 Corintios 5:17-19 17De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 18Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. La palabra reconciliación da la idea de dos enemistados que restauran la amistad y establecen una nueva relación. En el caso de Dios con el hombre, restaura su comunión con él en Cristo.
2. Por medio de la gracia de la propiciación Cristo quitó de sobre el hombre la descarga de justa ira de Dios al satisfacer la rectitud y la justicia de Dios. Por medio de la gracia de la redención Cristo libró al hombre de la esclavitud del pecado y de Satanás por medio de su sangre que fue el pago del rescate. En la tercera obra de Cristo libró al hombre de la sentencia de la muerte por medio de la sustitución. Debido a que Cristo hizo esto, y las tres barreras fueron derribadas entre Dios y el hombre, sin embargo, se necesita restaurarse la relación entre Dios y el hombre y por eso, la cuarta obra de Cristo se le llama reconciliación.
3. La reconciliación significa que por medio de Cristo, el hombre puede volver a tener comunión con Dios, ya no está lejos sino cerca. Un reconciliado ve que Dios ya no está airado contra él. Hay tres connotaciones en el griego para la palabra “reconciliación”:
a. Daillassomai: significa cambiar la condición de dos personas que eran enemigas entre sí. El fin de “Daillassomai” es que vuelva a reinar la amistad entre ellos. En Mateo 5:24 Jesús dijo: “...anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. ¿Qué ambiente hubo aquí? Que dos hermanos estaban ofendidos, separados, enemistados y había necesidad de que se reconciliaran, que volviera a reinar la amistad de hijos de Dios.
b. Apokatallasso: significa un cambio completo de la enemistad al compañerismo. En “Apokatallasso” sólo una persona se había enemistado con la otra y que el disgustado se reconcilió completamente con la otra persona.
c. Katallasson: significar cambiar de la enemistad al compañerismo. En 2 Corintios 5:17-21 Pablo usa “Katallasso”.
4. En el contexto de 2 Corintios 5:17-21 los apóstoles ya no podían conocer a nadie según la carne, V:16 porque el que está en Cristo es una nueva criatura, miembro de una nueva raza o creación; las cosas viejas de la carne pasaron por medio de la muerte de Cristo, y todas las cosas en Cristo son hechas nuevas en la resurrección de Cristo. Estar en Cristo es ser uno con él en esa nueva vida. La vieja creación en Adán no tiene la vida sino la muerte, pero la nueva creación tiene la vida de Dios. Pablo no podía ver a uno que está en Cristo, verlo en la carne porque allí sólo hay muerte.
5. La expresión “he aquí son hechas nuevas” indica e implica observar el cambio especial de la nueva criatura. Las cosas de la nueva creación provienen de Dios, quien nos reconcilió consigo mismos por Cristo. Es de Dios que hayamos llegado a ser nuevas criaturas en Cristo. proviene de Dios que Cristo haya sido hecho pecado para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en El. Proviene de Dios que El haya reconciliado consigo al mundo. Proviene de Dios que los apóstoles sean embajadores de Cristo, cuya misión consiste en representar a Dios para reconciliar a los hombres con Dios. En el V:19 el mundo es reconciliado con Dios separándolos del pecado y en el V:20 los creyentes son reconciliados con Dios separándolos de la carne. En el V:18 Pablo usa “Katallasso” para indicar que Dios nunca necesitó reconciliarse; era el hombre el que lo necesitaba porque sólo el hombre se apartó de la relación por su pecado y necesita volver a la amistad con Dios.
6. En Óseas vemos un romance de reconciliación. Dios le dijo a Óseas que se casara con una prostituta. Óseas se casó con ella y la trató con mucho amor y respeto. Ella le dio hijos al profeta. Pero un día, ella se separó de él y volvió a la prostitución. Dios le dijo a Óseas que fuera a buscarla y la volviera a llevar a su hogar. Óseas la encontró en una subasta de prostitutas. Allí estaba a la merced de los mejores postores. Óseas la vio desnuda, esclava y maltrata y la compró. Luego, la vistió, la llevó de regreso a su casa y continuó amándola sin tener en cuenta todo lo que había hecho. Óseas experimentó lo mismo que Dios sentía por Israel. A Dios le daba dolor los romances pecaminosos que Israel tuvo con los dioses paganos de otras naciones. Dios buscó a Israel para reconciliarlo con él. Óseas nunca dejó de amar a Gomer su esposa y ella al ser reconciliada no podía salir de la sorpresa que le causó el hecho de que él todavía la amara. Así es Dios con nosotros. El no necesitó reconciliarse nunca, El ha sido como Óseas. El hombre como la esposa de Óseas sí necesitó volver a él para reconciliarse, y esto es lo que significa “Katallasso”.
7. La reconciliación es una obra de la gracia de Dios. El objetivo de la reconciliación es apartar la hostilidad, Pablo en Colosenses 1;21,22 nos dice que esto fue lo que Dios hizo con nosotros, 21Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado 22en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él. Observa que fuimos reconciliados en su cuerpo de carne, por medio de la muerte. Es aquí donde comprendemos que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados.
8. Al que está en Cristo, Dios ya no le toma en cuenta sus pecados. La reconciliación apaciguó su justa ira contra nuestros pecados. Lo que Cristo hizo en la cruz es el mensaje central del Evangelio de la Gracia. No es la cruz es lo que hizo en su cuerpo de carne en esa cruz. Cristo en su cuerpo de carne hizo posible nuestra reconciliación con Dios. ya no hay hostilidad entre Dios y nosotros los que estamos en Cristo.
9. Cuando Óseas reconcilió, perdonó, y compró a Gomer su esposa en el mercado de las esclavas, ella regresó a la casa de su esposo. Esto fue lo que hizo el Hijo prodigo en Lucas 15. Jesús estaba enseñando a un grupo de personas compuesto por publícanos y pecadores, pero allí estaban también los Fariseos guardadores de la ley y los súper religiosos escribas. Ambos murmuraban porque Jesús recibía y comía con pecadores. El Señor Jesús les narra tres parábolas para enseñarles la actitud de Dios hacia los pecadores.
10. Los Escribas y Fariseos también eran pecadores, pero ellos no lo creían, no lo reconocían. Jesús trata de demostrarles que es mejor admitir que uno es pecador y meterse al abrigo de la gracia de Dios, que defender su justicia propia y perder la justificación de Dios.
11. En la parábola del Hijo prodigo, había un Padre que tenía dos hijos: El menor que representa aquí a los (publícanos y pecadores) le pidió la parte de su herencia para marcharse de su casa y vivir la gran vida. El hijo mayor que representa aquí a (Escribas y Fariseos) se quedó en la casa y siguió trabajando para su padre que aquí representa a Dios. El menor se fue a un país lejanos y allí malgastó su herencia. Luego vino un hambre en toda la tierra, y entonces le tocó trabajar en una finca de marranos (ambiente de Satanás). Finalmente el hijo prodigo dijo: ¡Cuántos jornaleros hay en la casa de mi Padre que tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi Padre (Dios) y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”.
12. La forma de hablar del Hijo prodigo muestra que él esperaba que su Padre no tuviera ya ningún interés por él. Pero el prodigo se llevó una sorpresa como se la había llevado Gomer la esposa de Óseas. La historia dice que el Padre lo vio de lejos y corrió a su hijo, lo abrazó y lo besó y dio instrucciones a sus siervos que hicieran una fiesta de bienvenida. Hay gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente. Observa que en el corazón del Padre no había resentimientos, el dijo: “Porque este Mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”. Esto es reconciliación.
13. Los que están representados en el Hijo prodigo son todos aquellos que son pecadores, que necesitan reconciliarse con Dios. Observa que el Padre dice: “Este Mi hijo muerto era”. Todos en Adán hemos muerto a Dios en nuestro espíritu que es la parte de nuestro ser que nos permite comunicarnos con Dios. Un muerto en su espíritu es uno que ha perdido la comunión con Dios, se descarrió, cogió su propio camino y se metió en sus delitos y pecados. Pablo dice en Efesios 2:1 que Dios nos dio vida cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.
El Padre dijo: “Este hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido y es hallado”. Aquí hubo un cambio en la relación Padre e Hijo. El Hijo prodigo tuvo que renunciar a la vida rebelde y regresar al hogar. Esto se llama “Arrepentimiento” y significa un cambio de pensamiento, de actitud, y de dirección. El arrepentido toma una nueva sana y santa dirección para su vida.
La esposa de Óseas se había alejado de él; pero él fue a buscarla, ella una vez reconciliada tuvo que regresar a su hogar. Así ha hecho Dios con el mundo, los ha reconciliado en Cristo, ¿Qué tiene que hacer el hombre? Regresar a Dios, su hogar. Pablo dice en 1 Timoteo 4:10 que “...el Dios viviente, es el salvador de todos los hombres mayormente de los que creen”. ¿Estoy reconciliado con Dios?.
14. Las cuatro grandes doctrinas sobre la muerte de Cristo son:
a. Propiciación: “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”. 1 Juan 2:2
b. Redención: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. 1 Timoteo 2:5,6
c. Muerte sustitutiva: “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Hebreos 2:9
d. Reconciliación: “Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 2 Corintios 5:19.