Las 6 Poderosas Doctrinas de la Gracia
Pastor y maestro Reynaldo Estrada

III. LA EXPIACIÓN LIMITADA

 

11. LA GRACIA DEL PERDÓN

 

1. La gracia del perdón es algo que desde Éxodo 34:7 Dios siempre había dispuesto, el texto dice <Jehová, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado”>. El perdón de Dios presume el pecado del hombre, porque el perdón divino es la única solución al pecado humano.

2. La gracia del perdón implica cubrir, borrar, limpiar, olvidar, y reconciliar al hombre con Dios. El perdón divino es por gracia al que está en deuda con la justicia de Dios. La gracia del perdón borra la deuda y levanta al caído.

3. La gracia del perdón hace posible que lo rojo como el carmesí, como la nieve sea emblanquecido. El perdón de Dios es libre, completo, gratuito y eterno. Como el perdón es por gracia, entonces, es incondicional. No hay condiciones que el pecador tenga que tener por anticipado antes de ser perdonado, por ejemplo, ¿Qué condiciones espirituales poseía Saulo de Tarso antes de que Dios le perdonara? ¡Ninguna!. Saulo era enemigo espiritual de Dios.

4. Saulo recibió el perdón divino, no porque llenara ciertas condiciones, sino “para que Dios mostrara en él toda su clemencia y le sirviera a otros como ejemplo de los que habrían de ser perdonados por gracia y creer en Cristo para vida eterna (1 Timoteo 1:16). Saulo no merecía a Dios ni a su perdón, pero la gracia del perdón vino sobre él para cubrirlo y salvarlo.

5. ¿Qué condiciones espirituales llenó Zaqueo el publicano, la adultera sorprendida en adulterio, la mujer samaritana, o el carcelero de Filipo para obtener la gracia del perdón? ¡Ninguna! De estas personas mereció el perdón. ¿

6. ¿Qué condiciones cumplió el ladrón que moría en la cruz para que fuera perdonado? ¡Ninguna! Era un miserable, un candidato seguro al infierno. El perdón de Cristo en la cruz, fue un acto de la gracia del perdón. El hecho de que solamente un ladrón fuera perdonado fue un acto de la gracia distintiva y perdonadora de Dios.

7. Un joven rico y principal del judaísmo, vino a Jesús buscando la vida eterna mediante méritos, obras o actos que él pensaba que lo calificaban para heredarla, pero salió triste delante de la presencia de Jesús, porque la gracia perdonadora no es dada por mérito, sino por gracia.

8. ¿Por qué la más pequeñas de las ofensas del hombre pecador, puede ser perdonada por el Señor? Porque Cristo fue el único ser que llenó la condición más exigente de la justicia de Dios. Cristo hizo la obediencia perfecta a la ley divina, y por eso, calificó como el Cordero que pudo y podía perdonar el pecado del mundo.

9. Cristo pagó el alto precio no por personas dignas, sino por las indignas y miserables de este mundo. Cristo nos perdonó gratuitamente por Su gracia, porque gracia es el favor dado a uno que no lo merece o que antes haya cumplido con ciertas condiciones.

10. Pablo dice en Romanos 5:10 que <Siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo>. Dios los perdonó debido a algo bueno en ellos o que ellos hubieran hecho durante el curso de su vida. Los perdonó de pura gracia.

12. El perdón de Dios es completo. Aún un solo pecado trae la maldición de la ley al transgresor. Como el perdón de Dios es completo, entonces, todos los pecados del hombre pecador están incluidos allí y abarca los pecadores peores, malos, y tan malísimos como sean o hubieren sido.

13. Un pecador con un solo pecado sin perdonar es un candidato a la fija condenación. La sangre de Cristo es de valor infinito debido a la dignidad maravillosa de aquel que la derramó, (1 Juan 1:9) dice que la <sangre de Cristo nos limpia de toda maldad>. Esto quiere decir, que la sangre nos limpia de todos los pecados de cantidad y de calidad.

14. El profeta Miqueas 7:18,19 dice que Dios <perdona la maldad, olvida el pecado, no retiene su enojo para siempre, sepulta nuestras iniquidades y echa en lo profundo del mar todos nuestros pecados>. Dios nunca da perdón por dignidad del pecador, y jamás retiene su perdón por indignidad del pecador. La gracia del perdón es gratuita y completa.

15. El perdón es eterno: Una vez que Dios perdona, para siempre perdona. Dios jamás lo quitará de nosotros, Hebreos 8:12 dice que <Nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades>. Este es un perdón absoluto y sin condiciones.

16. El perdón no depende del comportamiento perfecto del pecador después de ser perdonado. Si así fuera, nadie tendría de Dios un perdón fijo y seguro. Debido a la sangre del pacto eterno y de la fidelidad de Dios a sus promesas, es que podemos estar tranquilos de saber que Dios jamás retirará el perdón de nuestras vidas.

13. El Salmo 103:12 dice que <Hizo Dios alejar de nosotros nuestras rebeliones, cuanto está lejos el oriente del occidente>. ¿Qué quiere decir esto? Que jamás Dios acusará a los escogidos y nunca les quitará su perdón divino.

14. Es cierto que Dios disciplina correctivamente a sus hijos, pero esto no significa que sus hijos pueden perder el perdón. Perdonado siempre perdona, el perdón de Dios no se pierde. La disciplina correctiva muestra el amor y el interés de Dios por sus hijos, pero no quiere decir que Dios los va abandonar o los abandone.

15. Una vez perdonados, ya no hay que orar que Dios perdone nuestros pecados. Si alguno ora por el perdón de sus pecados, lo que está pidiendo es por el sentimiento del perdón, pero el perdonar de Dios no es un sentimiento es una decisión.

16. Dios no va a hacer nuevos actos de perdón para perdonar al perdonado. La convicción del perdón es un asunto de fe y no de sentimiento. El perdón ya es nuestro, es un pretérito de Dios o un acto pasado de Dios para ser disfrutado día tras días por medio de la fe en la sangre del pacto eterno. 

17. El perdón nace de la gracia gratuita de Dios. No hay que pagarlo, porque Cristo ya lo pagó. No hay que ganarlo, porque Cristo ya lo compró. No hay que obrarlo porque es por pura gracia, pero ¡en ninguna manera! Debemos perseverar en el pecado para que la gracia abundante (Romanos 6:1).

18. El perdón no es merecido mediante actos piadosos hechos de antemano por el hombre pecador, pero si nos da la fuerza para vivir una vida piadosa después. Nadie puede gozar del perdón, si insiste en merecerlo. El que dice que tiene el perdón de Dios, y no se siente obligado a obedecer a Dios, en realidad no lo tiene, nunca lo tuvo ni lo tendrá.

 

 

 

 




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