III. LA EXPIACIÓN LIMITADA
12. LA GRACIA DE LA JUSTIFICACIÓN
1. Un salvo siempre salvo es un perdonado siempre perdonado y un justo siempre justificado. La gracia de la justificación enseña el cómo Dios santo acepta al pecador.
2. El perdón y la justificación son dos enseñanzas que no pueden estar separadas. El que tiene el perdón posee también la justificación.
3. La justificación es un término jurídico. Justificación no quiere decir que Dios hace justa o recta la naturaleza del pecador. La justificación es lo que un juez hace cuando declara a una persona sin culpa. Sin culpa no quiere decir que es bueno.
4. En un tribunal de justicia, una sentencia de condenación nunca se dicta con el fin de crear un criminal. El tribunal solo dice con la sentencia que la persona debe ser castigada.
5. La justificación no es más que una declaración de justos, no una creación en naturaleza de justos. En la Biblia has dos maneras posibles para saber que una persona ha sido justificada.
6. Por las obras de la ley, nadie jamás va a ser justificado, porque Romanos 3:23 dice que <todos pecamos> y Romanos 3:12 afirma que <no hay quien haga lo bueno, ni siquiera uno solo”. La única justificación aparte de la ley (Romanos 3:21 es la justificación por gracia.
7. Romanos 8:33 dice que <Dios es el que justifica>. Si es Dios, entonces, la justificación es por gracia, ¿Por qué Dios nos justifica? Porque a El fue q quién ofendimos por nuestros pecados.
8. El gran Yo soy fue el que diseño esta justificación. El yo soy Padre programó la justificación. El yo soy Hijo guardó la ley a favor de los elegidos y obedeció en perfección la voluntad del Padre y aguantó la maldición de las leyes que los pecadores habían quebrantado. El yo soy Espíritu Santo dio a conocer esa justificación por medio del evangelio.
9. Pablo dice en Romanos 8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. Si Dios justifica, ¿Quién podría ser más poderoso que El para condenar o acusar a los escogidos? ¡Nadie!.
10. ¿Para quién es la justificación? Es para aquel que no obre sino cree en aquel que justifica al impío, Romanos 4:5). Dios no justifica a los que siguen siendo impíos, sino al que un día fue impío. Todos fuimos impíos hasta el momento en que fuimos justificados.
11. En la justificación los impíos fuimos hechos piadosos a los ojos de Dios. Si Dios es el que justifica al que no obra, entonces, quedan excluidos las buenas acciones, obras o méritos para ser aceptado como justo. Pablo dice en Romanos 3:24 <siendo justificados gratuitamente por su gracia>.
12. La justificación es gratis sin tener en cuenta cualquier bien que el impío hubiera hecho. No hay que llenar ciertos requisitos, condiciones, ganar o acumular méritos o practicar ciertos ritos para que el pecador sea declarado sin culpa o justo. No se exige nada sino que Dios muestre su gracia justificante.
13. ¿Cómo un Dios santo puede pasar por alto la impiedad de un pecador y declararlo como si nunca hubiera transgredido su santa ley u obedecido a perfección su ley? ¿Cómo puede llamar justo a un injusto? ¿Cómo puede decir sin culpa a uno que es culpable? ¿No será esto un error de justicia divina? ¿No debe ser la justificación una justicia perfecta? La ley de Dios exigía la perfección. Dios no pudo encontrar perfección en hombres con pecado y desobedientes. Dios mismo tuvo que hacer hombre sin pecado para poder justificar a hombres impíos, ya que por las obras de la ley, ningún hombre podía o pudo ser justificado delante de Dios (Romanos 3:20).
14. La ley de Dios no fue dada para justificar al pecador sino para denunciar sus pecados. Por el camino de la ley, no hay justicia perfecta, ya que el que ofendiere en un punto la ley, se hace culpable de todos los puntos y tildes de la ley (Santiago 2:10).
15. Si algún hombre hubiera podio justificarse por medio del cumplimiento cabal de la ley, entonces, no era necesario que viniera Cristo o por los demás murió en vano Cristo (Gálatas 2:21). El hombre es justificado no por acciones de la ley, sino por fe (Romanos 3:28). 119. Pero nuestra fe no es la causa de nuestra justificación. Somos justificados por medio de la fe, no a causa de la fe. Si la fe del hombre fuera la causa de la justificación, entonces, algunos tendrían más justificación que otros basados en una fe mejor y en una fe menor.
16. Romanos 1:17 dice que <la justificación se revela por fe y para fe>. La fe no es lo que nos hizo ser justos, sino la obediencia perfecta que Cristo hizo de la ley de Dios.
17. La santidad producida tampoco es causa de nuestra justificación. Dios nos declara justos basado en lo que hicimos o hacemos o en una santidad producida por nosotros mismos a costa de buen comportamiento. Pablo dijo en Filipenses 3:9 que <para ser hallado en cristo, tuvo que dejar de depender de su propia justicia>.
18. Nuestra justicia es un trapo de inmundicia. Nuestras justicias, rectitudes, comportamientos no gana la justificación por gracia de Dios. El pacto de obra difiere del pacto de gracia.
19. El pacto de obra fue el arreglo que Dios hizo con Adán, al que le exigió una obediencia personal y perfecta como condición para poder poseer vida eterna en la tierra (Génesis 2:16,17) y el pacto de gracia es un arreglo por el cual Dios promete bendecir a los pecadores sin exigencia alguna o condición alguna (Efesios 2:12).
20. ¿Cómo fuimos justificados? ¿Si Dios exige la obediencia perfecta y no la tenemos ni jamás la hemos hecho, entonces, cómo es posible ser justos delante de El? La respuesta es que esto es posible, por medio de un sustituto calificado que cumplió y obedeció perfecta la ley de Dios y ese fue el Señor Jesús.
21. Romanos 5:19 dice que “fuimos justificados por medio de la obediencia de Cristo”. Esa justificación fue en su sangre y por su sangre o vida entregada en obediencia hasta la muerte y muerte de cruz (Romanos 5:9)
22. Nuestra justificación es por gracia gratuita y Dios nos la atribuye y la pone en nuestra cuenta al creer en la sangre o vida de obediencia de Cristo a favor nuestro como nuestro sustituto perfecto.