IV. LA GRACIA IRRESISTIBLE
1. LA GRACIA DEL LLAMAMIENTO
1. Ningún escogido por Dios, antes de su conversión sabia de su elección, es por eso, que el Espíritu santo por medio de Su palabra tiene que hacerle un llamado de manera personal o individual. De otra manera, jamás llegaría un escogido a saber que es o era un hijo de Dios elegido desde antes de la fundación del mundo.
2. Pablo dice en 1 Corintios 1:9 que <fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor>. Pablo dice en Gálatas 1:15 que a Dios <le agradó, apartarlo desde el vientre de su madre y llamarlo por su gracia>. En 2 Tesalonicenses 2:14 dice que <fuimos llamados mediante el evangelio>. Por medio de la predicación del evangelio de la gracia, es que el Espíritu Santo llama a los elegidos.
3. Todo ser viviente nace en pecado según el Salmo 51:5 y por ende, nace espiritualmente separado, dormido o muerto delante de Dios y para Dios, pero recibe la vida espiritual de Dios sólo después de que el Espíritu Santo lo hace revivir, levantar o resucitar a vida eterna. Juan 5:25 dice que <los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que oyeren vivirán>. Efesios 2:1 dice que <estando muertos en pecados y delitos, Dios nos dio vida>.
4. Un elegido ya no es un pecador muerto, sino un vivo espiritualmente para Dios y delante de Dios y a esta experiencia es que se le llama “la gracia del llamamiento de Dios”.
5. Si un pecador muerto espiritualmente a Dios es llamado, ciertamente se debe a la gracia del llamamiento. Pablo dice en Gálatas 1:15 que Dios lo había llamado por Su gracia. Los elegidos reconocemos que sólo Dios y únicamente Dios es el que llama por Su gracia.
6. La gracia del llamamiento hace posible que el Espíritu santo convenza al pecador de su pecaminosidad como crímenes espirituales contra Dios. Sólo el Espíritu por la gracia del llamamiento despierta al pecador dormido en sus pecados, agudiza a la conciencia del pecador, sobrecarga al pecador de culpa. Sólo el Espíritu del llamamiento le hace ver al pecador que la santa ley de Dios es justa y que sus pecados merecen la condenación.
7. El Espíritu del llamamiento y la palabra del llamamiento le enseñan al pecador que no puede escapar de la santa ley de Dios por medio de sus propios esfuerzos religiosos y por ende, es una persona bajo maldición eterna (Gálatas 3:10).
8. El Espíritu del llamamiento le hace ver al pecador su deficiencia espiritual, su necesidad espiritual. ¿Qué es lo que mueve al pecador venir a Cristo? No es lo que sienta, piense, o haga, es el Espíritu del llamamiento por gracia, Jesús dijo en Mateo 9:13 <No he venido a llamar a justos, sino a los pecadores al arrepentimiento> y Mateo 18:11 afirma que Cristo <ha venido a salvar lo que se había perdido> ¡Esto es la gracia del llamamiento!.