IV. LA GRACIA IRRESISTIBLE
3. LA GRACIA DE LA REGENERACIÓN
1. Cuando un médico va a operar es porque va a hacer algo. Uno mismo no se puede operar, uno tiene que confiar en la operación del médico que lo quiere curar. Pablo dice que “hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Ninguna operación espiritual es hecha por el hombre. Pablo dice “Pero Dios, que hace”. Estas operaciones las hace Dios en nosotros. La gracia de la regeneración es una operación espiritual de Dios en nosotros. Regenerar es “traer a la vida algo que había muerto”.
2. La gracia de la regeneración comienza en primer lugar en nuestro espíritu. Tanto el Espíritu de Dios como tú espíritu pasaron por un proceso. Por ejemplo: Dios que es Espíritu pasó por los procesos de la encarnación, el vivir humano, la crucifixión y la resurrección. Juan 7:39 dice que “Aún no había- Espíritu que se derramase sobre los creyentes- porque Jesús no había sido aún glorificado”, ¿Qué pasó cuando Jesús fue glorificado? Que fue hecho el Espíritu vivificante, 1 Corintios 15:45 lo dice “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante”. Donde Cristo no hubiese sido glorificado, no habría espíritu para regenerar o atraer a la vida lo que había muerto. ¿Cómo fue traído a la vida nuestro espíritu muerto?
3. Antes de pecar, nuestro espíritu fue creado a la imagen misma de Dios, pero cuando Adán pecó nuestro espíritu cayó y murió, pero ¿Que sucedió el día que recibimos por la fe a Cristo? Efesios 2:1 lo dice “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”. La operación de nuestra regeneración sucedió cuando nuestro espíritu muerto fue vivificado, ¿Por quién? Por el Cristo, el Espíritu vivificante, el postrer Adán.
4. ¿En dónde encontramos al postrer Adán? Lo encontramos en nuestro espíritu. ¿Qué clase de espíritu tenemos ahora? Tenemos un espíritu regenerado, y vivificado. Traído a la vida de Dios. Ya nuestro espíritu recuperó la imagen deteriorada por el pecado. Nuestro espíritu ya entró en divinidad, porque en él está Dios, está la vida eterna. En nuestro espíritu regenerado es dónde y desde dónde se hacen todas las diversas operaciones de Dios. La base de la gracia de la regeneración es nuestro espíritu renacido. Desde allí comienza nuestra regeneración. Nuestro espíritu es la clave.
5. ¿A qué vino Cristo al mundo? En Lucas 15 se perdieron tres cosas: se perdió una oveja, se perdió una moneda, y se perdió un hijo. Cuando estas tres cosas se recuperaron, hubo gozo por ellas. El V:6 dice “Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido”- V :9 “Gozaos conmigo, porque he encontrado el dragma que había perdido”- V :23 dice “Comamos y hagamos fiesta ; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido ; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”. ¿A qué vino Cristo al mundo? Vino a regenerar, a rescatar, a buscar, a salvar lo que se había perdido.
6. El pecado es lo que nos hizo descarriar, y perdernos en este valle de sombra de muerte. En este valle éramos ovejas, pero tuvimos que vestirnos de lobos para poder sobrevivir. Como “Lobos” hicimos e imitamos todo lo que vimos hacer en el valle de sombra de muerte. Bebimos como lobos, fornicarios como lobos, hicimos todas maldades como lobos. Pero ¿Qué sucedió cuando la voz del buen Pastor entró al valle? Que al oír su voz, la seguimos porque por dentro éramos ovejas de Dios. Al oír y creer en la voz del buen Pastor, él nos quitó el ropaje de lobos, nos descubrió, 2 Timoteo 2:19 dice “Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invocaré el nombre de Cristo”. El Señor nos descubrió, porque antes nos conoció, Romanos 8:29 afirma “Porque a los que antes conoció, también los predestinó...”. 417. ¿Qué descubrió el Señor en el valle? Descubrió a los suyos. ¿Qué hacen los suyos, los predestinados, los conocidos? Se apartan de iniquidad, salen del valle. El Señor vino a buscar a los suyos. Observa que Lucas 15:6 dice “...Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido”. Juan 10:28.
7. Los tres convencimientos del Espíritu Santo
Juan 16:8-11 dice “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”. Los tres convencimientos del Espíritu Santo son para pecado- justicia y juicio. El pecado tiene que ver con Adán- la justicia tiene que ver con Cristo- y el juicio tiene que ver con el pecado de Adán. El príncipe de este mundo que es el pecado ha sido juzgado y condenado- la justicia ha sido cumplida. En cuanto al pecado debemos saber que todos nacimos maldadosos en Adán. El pecado de Adán pasó a todos los hombres. Pero para esto vino el postrer Adán, para rescatarnos de la maldición, y de la condenación y del señorío del pecado, y es aquí donde entra la justicia de Cristo.
8. ¿Qué es la justicia de Cristo? Es la obediencia perfecta que él hizo de la ley por nosotros, pues, nosotros no pudimos obedecerla. Nosotros al creer en Cristo, llegamos a ser justos delante de Dios, como si nosotros hubiésemos obedecido la ley. Al creer eso, Dios nos declara sin pecado, sin maldad, sin condenación y por ende nos dice que somos salvos. Pero el que rehúsa creer esa obra de hecho ya está condenado a sufrir el juicio eterno.
9. ¿A qué ha venido el Espíritu Santo? Vino a hablarnos de Adán y de Cristo. Romanos 5:12 dice que el pecado entró por medio de Adán. 1 Corintios 1:30 dice que la justicia nuestra es el Cristo resucitado. Juan 16:11 dice que el juicio es del pecado, porque es el príncipe de este mundo. La única manera de ser librados del pecado de Adán, es creer en Cristo como el Hijo de Dios, Juan 16:9. Al oír y creer en él, somos justificados delante de Dios, Romanos 3:24. Si no nos arrepentimos del pecado y no creemos a Cristo, recibiremos el juicio definitivo del pecado de condenación por la eternidad. Este es el ministerio del Espíritu Santo “convencer a los pecadores perdidos de estas tres cosas: del pecado de Adán y de la justicia de Cristo.
10. Después del convencimiento viene un nuevo nacimiento. Juan 3:3 dice: “Respondió Jesús y le dijo (A Nicodemo): De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. ¿Con qué propósito el Espíritu Santo convence al pecador de Adán y de la justicia de Cristo? Con el propósito de que todo aquel que cree en Cristo, nazca de nuevo.
11. Regeneración es nacer de nuevo o volver a nacer. En el contexto de Juan 3, Jesús está hablando con Nicodemo, un principal de la religión judía. Nicodemo pensaba que necesitaba mejores enseñanzas para poder mejorarse, por eso, le dice a Jesús “maestro”. Pero Jesús le dijo que lo que él necesitaba era nacer de nuevo, ser regenerado, ¿Qué es la regeneración? Es traer a la vida algo que se había muerto. Nadie puede ser traído a la vida divina, por medio de enseñanzas, ritos, y esfuerzos religiosos etc. Nacer de nuevo es conocer lo divino, es ser gestado por la palabra de Dios. Sólo se puede ver el reino de Dios, si se ha nacido del conocimiento divino. Por medio de la regeneración, nosotros los creyentes llegamos a ser de la misma especie de Dios. En la regeneración recuperamos la imagen de Dios y esa imagen divina y santa está en nuestro espíritu.
12. Hay que nacer del agua y del Espíritu: En Juan 3:5 Jesús le dijo a Nicodemo “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Aquí agua no es bautismo sino palabra. La palabra agua es del griego Hudor que significa “palabra viviente”. No somos regenerados por el bautismo ritual del agua. En Hechos 8:13 se nos habla de un tal Simón que fue un creyente falso. Simón creyó y fue bautizado en agua, pero no nació de nuevo, “También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”. El V:18 dice “Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero”. V:20 “Entonces Pedro le dijo : Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios”. El bautismo en agua no hace recto el corazón delante de Dios, es el Espíritu.
13. No es el agua la que cambia la condición de nuestro corazón, es el poder de la palabra de Dios. El agua era un símbolo de la palabra. Jesús dijo en 15:3 “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. Efesios 5:25,26 dice “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra”. La regeneración de una persona no es por agua sino por palabra y Espíritu. El agua es un elemento del reino terrenal, pero la palabra y el Espíritu son dos elementos del reino de Dios. La regeneración es un nuevo nacimiento, es un gran lavamiento del agua por la palabra y el Espíritu.
14. En Tito 3:5 y Mateo 19:28 se nos habla de dos tipos de regeneración. Tito 3:15 dice “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo. La gracia de la regeneración es un cambio de condición. Nacer de nuevo es entrar al proceso de ese cambio de condición. La regeneración, comienza con el lavamiento del agua por la palabra y continúa con la renovación del Espíritu Santo, que es un proceso que nos hace un hombre nuevo. Por el conocimiento de la palabra y por la renovación del Espíritu Santo somos restaurados, somos hechos nuevos, reconstruidos para la gloria de Dios. A través de estos dos medios: agua (palabra) y Espíritu (renovación) es que Dios nos puede trasladar del viejo Adán al postrer Adán, que es Cristo.
15. Hay que nacer de agua (la palabra), pero hay que beber del Espíritu, 1 Corintios 12:13 dice “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. La palabra Bautismo es del griego Baptizo y significa “sumergir en una esencia”. En la esencia donde uno es sumergido, de ella queda bautizado, saturada o empapada. La esencia que Pablo habla para ser sumergido es el Espíritu, “Porque por un solo Espíritu fuimos todos sumergidos en un cuerpo”. El Espíritu aquí es la esencia de nuestro bautismo. El Espíritu Santo nos introdujo, o sumergió en un cuerpo. El Espíritu es la misma esencia de Dios, Juan 4:24 dice “Dios es Espíritu”. Pablo también dice que “A todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”, beber del Espíritu es haber recibido el sello del Espíritu que dice Efesios 1:13. En Romanos 9:23 Pablo dice 1que nosotros “Somos vasos de gloria” y en 1 Corintios 12:13 dice que “El Espíritu es nuestra bebida”. Un vaso es hecho con el fin de contener líquido. Nosotros somos los vasos y el contenido es el Espíritu. El Espíritu Santo está en vasos de gloria.
16. ¿Qué hizo el Espíritu con los vasos judíos creyentes, con los vasos griegos creyentes, con los vasos esclavos creyentes, con los vasos libres creyentes? Que el Espíritu llenó a todos esos vasos, a todos les dio de beber de su esencia, de su líquido divino, y ahora todos somos el cuerpo de Cristo. Es necesario ser limpio por el agua de la palabra y beber del Espíritu para entrar en el reino de Dios. Ahora tenemos, el bautismo completo. Bautizados en la palabra y bautizados en el Espíritu. Efesios 4:4,5 dice “Un cuerpo, y un Espíritu...un bautismo”. Sólo hay un bautismo, el del agua por la palabra y por el Espíritu. El Espíritu Santo es la esencia de nuestro bautismo en un solo cuerpo.
17. El agua natural jamás podrá cambiar la condición pecaminosa de nadie. Sólo el poder de la palabra y del Espíritu Santo lo puede hacer. Juan 4:10 y 7:37 nos dice que cuando fuimos regenerados, El Señor nos dio agua viva, “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva”...”El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”. Apocalipsis 22:1 dice “Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero”. ¿Cuál es ese río limpio de agua de vida? Es el Espíritu de vida de Dios que dice Romanos 8:2 “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. Este río del Espíritu de vida, tiene muchas corrientes de agua viva, por ejemplo: En Romanos 15:30 encontramos una corriente del río limpio de agua de vida, que es el amor del Espíritu “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios”. En 1 Tesalonicenses 1:6 encontramos otra corriente del río limpio del Espíritu, que es el gozo del Espíritu Santo “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio del gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo”.
18. En 2 Tesalonicenses 2:13 vemos otra corriente del río limpio del Espíritu, que es la santificación por el Espíritu, “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad”. En Juan 4:24 vemos otra corriente del río limpio del Espíritu, “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.
19. En Romanos 1:9 encontramos otra corriente, que es servir en el espíritu, “Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones”. En Gálatas 5:22-23 encontramos otras corrientes que fluyen del río limpio del Espíritu, “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”. El río limpio del agua de vida es el Espíritu Santo de vida, del cual fluyen refrescantes corrientes como el amor del Espíritu, el gozo del Espíritu, la santificación del Espíritu, la adoración en el Espíritu, el servir en el Espíritu, y el fruto del Espíritu. En ese río limpio es que debemos sumergirnos, bautizarnos, nada y bucear abundantemente para nuestro disfrute.
20. Nuestra responsabilidad es ejercitarnos en estas maravillosas corrientes de vida. Así como necesitamos los pies para andar, necesitamos nuestro espíritu para orar, Efesios 6:18 dice “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”, Pablo enseña que cada vez que oramos debemos ejercitar nuestro espíritu, ¿Cómo ejercitar el espíritu? Romanos 10:8-10,11,12 dice “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. Pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan”. ¿Qué es invocar el nombre del Señor? Invocar es confesar lo creído, y la palabra nombre indica la dignidad, y los atributos característicos de Jesús, 1 Pedro 2:9 dice “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a la luz”. Hemos sido llamados para anunciar, invocar las virtudes del Señor Jesús. Todo lo que tú corazón ha creído de Jesús, es todo lo que tu boca debe invocar o confesar. !Esto es ejercitar el espíritu para avivamiento personal y congregacional!.
21. Para poder ejercitar bien nuestro espíritu, necesitamos asirnos de la palabra de vida, Colosenses 3:16 dice “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia, en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.
22. El mismo Espíritu Santo que nos regenera, nos da testimonio de que somos hijos de Dios, Romanos 8:16 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu, esto son hijos de Dios”. ¿Qué conformamos los hijos de Dios? Conformamos la Nueva Jerusalén que habla Apocalipsis 21:2 “Y vi la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido”. El primer vestido o atavió de la Iglesia como la esposa de Cristo su marido es la regeneración. Esta es la primera operación que hace el Espíritu vivificante en uno que cree en Cristo. Todos los que en cualquier parte del mundo, hemos oído y creído en el evangelio de la gracia, hemos nacido de nuevo, o hemos sido regenerados o traídos a la vida de Dios estando muertos en nuestros delitos y pecados. Todos los regenerados hemos sido sellados y bautizados con el mismo Espíritu para ser el cuerpo de Cristo en esta dispensación, pero en la última dispensación eterna que es la del reino, el cuerpo de Cristo que es la ciudad santa, la “Nueva Jerusalén”. Tú ya eres de ahí.