¿Qué quieres que hagas por Ti?
Pastor Héctor A. Burgos
Trasfondo Bíblico: Marcos 10:46-52
Hoy en día, para muchas personas es sumamente difícil diferenciar entre lo que son sus necesidades y sus deseos. Necesidades siendo aquellas cosas básicas que necesitamos para poder tener una vida digna. Y nuestros deseos siendo las cosas que pudieran mejorar nuestro estilo de vida, aun cuando no son necesarias. Y les aclaro que no hay ningún problema con una desear cosas de vez en cuando. Porque a todos/as nos gusta darnos un gustito de vez en cuando, y eso es perfectamente normal.
Pero, el problema que estamos viviendo es que, hoy más que nunca, los medios publicitarios nos están bombardeando con anuncios en la TV, la radio, la prensa escrita, y hasta en la Internet: que están distorsionando nuestra percepción sobre las cosas que necesitamos. Utilizando estrategias sumamente sofisticadas, los medios están ofreciendo productos y servicios, que cuando los miramos en su justa perspectiva, son cosas que realmente uno no necesita, pero debido a la manera que se lo presentan, uno termina convencido/a que ese producto es algo sin lo que usted no puede vivir.
Pongamos por ejemplo los anuncios de auto. Yo estoy de acuerdo que la gran mayoría de las personas necesitan un carrito para poder moverse para ir al trabajo, y hacer sus diligencias familiares y personales. Pero, cuando vemos los anuncios de TV, uno se puede dar cuenta que lo menos que le están vendiendo a uno es un medio de transportación. Algunos anuncios dicen: este auto te da estatus social; otros pretenden hacernos pensar que un auto deportivo nos hace más “sexy”; o un carro grande nos hace personas fuertes. Y tristemente, mucha gente caen víctimas de estas estrategias publicitarias y terminan comprando autos (y tantas otras cosas) muchos más caros de lo que realmente necesitaban, se endeudan y se crean una presión innecesaria que los llena de estrés cada vez que llega la factura – todo esto porque simplemente no pudieron identificar lo que realmente necesitaban.
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Puede ser que algunos/as de ustedes se pregunten, que tiene que ver esto de las necesidades y deseos o las campañas publicitarias con el relato bíblico que leímos hoy en el evangelio según Marcos 10:46-52.
Bueno, según nos dice el autor bíblico, Jesús iba de camino a Jerusalén junto a sus discípulos y entro al pueblo de Jericó. Luego, cuando Jesús se aprestaba a continuar su viaje hacia Jerusalén, se encontró con un hombre que mendigaba llamado Bartimeo que estaba sentado en el camino, que al enterarse que Jesús esta cerca de Él comenzó a gritar: “Hijo de David, ten misericordia de mi”. Aun cuando la gente al principio lo instaba a que se callara, nos dice la Biblia que Bartimeo continuó gritando tratando de ganar la atención de Jesús.
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Bartimeo tenía una gran necesidad. Y por lo que nos deja ver el pasaje, me parece que él sabía que Jesús era la única persona que podía satisfacerla.
Bartimeo era ciego. El no podía ver, y en los tiempos de Jesús ser ciego no era nada bueno. No solamente este hombre tenía que vivir con su limitación física, sino también con el horrible estigma religioso y social que la gente había impuesto a su condición. En la cultura del tiempo de Jesús mirar a los ojos de alguien era una de la formas de determinar el carácter de esa persona. La gente creía con mucha convicción que la bondad, la integridad, la honestidad de las personas se reflejaba en sus ojos, a los que se le llamaban el libro del alma.
Nada de esto era buenas noticias para el pobre Bartimeo, pues el ser ciego lo ponía en una situación muy difícil, ya que los ciegos en el tiempo de Jesús eran catalogados como impuros, o pecadores. Y por tal razón eran marginados y despreciados por la gente. Y como comentan los estudiosos de la Biblia, lo más seguro Bartimeo mendigaba y vivía a las afueras de la ciudad porque así era que la sociedad de su tiempo, por falta de misericordia, lo había obligado a vivir por causa de su enfermedad.
Bartimeo necesitaba misericordia. Y él sabía que Jesús era quien podía ofrecérsela, por eso Bartimeo gritó: Jesús, Hijo de David – ten misericordia de mí.
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Tanta gente en nuestros tiempos vive en una condición similar a la de Bartimeo. Viviendo situaciones muy difíciles. Padecimientos físicos, problemas serios en sus hogares, en el matrimonio o en la relación con su familia. Tanta gente que hoy, por diferentes razones, son obligadas por las circunstancias de la vida a vivir en extrema pobreza. O que están desempleadas y esto les está creando una presión financiera que los está ahogando.
Tanta gente, adultos, jóvenes y hasta niños/as, que viven en depresión, y que no pueden mirar hacía al futuro con esperanza. Tantas personas que viven atados a vicios (en la bebida o las drogas) y estilos de vida que no les permiten avanzar, que los están conduciendo a la auto-destrucción. Cuantas mujeres hay viviendo la horrible realidad del maltrato doméstico en sus hogares: siendo abusadas físicas y emocionalmente por sus parejas.
Cuanta gente, que al no tener a Jesucristo en su corazón, y no recibir la sabiduría de Dios, viven una vida desordenada, y no pueden hacer diferencia entre lo que es bueno o malo, entre lo que les conviene o no, entre lo que necesitan y lo que no es necesario.
Tanta gente, mis amados/as, que al igual que Bartimeo, viven en los márgenes de nuestra sociedad gritando: “tengan misericordia de mi”; y nosotros/as, al igual que los discípulos del relato de Marcos, en vez de ayudarlos y acercarlos al Maestro, les mandamos a callar y a que no molesten.
Mis amados/as, aun dentro de este panorama tan triste, yo les tengo muy buenas noticias: Jesús está pasando hoy por este lugar. La Biblia nos declara, y yo lo creo en mi corazón, que donde dos o tres se reúnen en Su nombre allí El está.
Entonces, sabiendo que Jesucristo está pasando por aquí, por medio de su Espíritu Santo, yo les pregunto: ¿Habrá alguien hoy que desde lo más profundo de su ser, aun en el silencio, al igual que Bartimeo, este gritando o necesite gritar: “Jesús, Hijo de David ten misericordia de mi”. ¿Habrá alguien a quien el Espíritu Santo hoy le este mostrando su necesidad del amor y la misericordia de Dios?
Entonces, yo al igual que lo hicieron las personas del relato en Marcos, te digo: “Animo, levántate, que Jesús te llama” – Dios ha escuchado tu clamor por Su misericordia y quiere bendecirte en este día. Al igual que a Bartimeo, Jesucristo, hoy nos está preguntando, en medio de nuestras luchas y problemáticas || ¿qué quieres que haga por ti? ||
Pidámosle al Espíritu Santo que nos ayude a hacer un auto-análisis, para que podamos reconocer aquellas cosas de las que realmente tenemos necesidad (no las que queremos o deseamos), y en confianza se las pidamos a Dios, para que el la supla y podamos continuar caminando hacia la plenitud de Jesucristo.
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Jesús le preguntó a Bartimeo, ¿qué quieres que haga por ti? A lo que Bartimeo respondió: “Maestro, yo quiero ver”. Anhelo que sanes mi ceguera para poder retomar mi vida, salir de mi miseria y poder caminar junto a ti (añadido).
¿Qué quieres que haga por ti? Puede ser que necesites sabiduría para enfrentarte a tus problemas, entonces pídesela a Jesús. Puede ser que necesites sanidad emocional y espiritual, pídela a Dios en esta tarde.
¿Qué quieres que haga por ti? Hay gente que hoy la está pasando muy mal financieramente, si esa es tu realidad, entiende que el Señor escucha tu clamor – pide su provisión en este día.
¿Qué quieres que haga por ti? Ayúdame a perdonar; ayúdame a con un corazón genuinamente arrepentido a pedir perdón.
¿Qué quieres que haga por ti? Puede ser que en este día necesites ayuda para poder retomar tu relación con Dios, o que tu fe esté débil y necesites nuevas fuerzas – entonces pídeselo a Dios, aun en medio de tu debilidad, y el te restaurará.
Y si nunca le has permitido a Jesucristo entrar a tu corazón y reinar en tu vida, hoy en humildad de corazón, sabiendo que Dios NUNCA DESPRECIARA UN CORAZON CONTRITO y HUMILLADO, dile al Señor: Jesucristo, Hijo de David, ten misericordia de mí.
Y a la Iglesia, a los que nos ya nos llamamos ser discípulos/as de Jesucristo, pidámosle al Espíritu Santo que siempre tengamos un corazón lleno de misericordia, para que no caigamos en el error de aquellos que pretendían callar a Bartimeo y alejarlo de Jesús. Sino por el contrario, anhelemos ser las personas que le decimos amorosamente a los que están necesitados y caídos: “Animo, levántate, que Jesús te llama”.
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Mis amados/as, este es el día que hizo el Señor. Día donde Dios, anhela transformarnos, reformarnos y restaurarnos. Reconozcamos nuestra necesidad del amor de Dios; clamemos con humildad de corazón a la misericordia de Dios, la cual se renueva cada mañana; y a la pregunta de Jesús ¿Qué quieres que haga por ti? Respondamos, compartiendo nuestras peticiones, en confianza, sabiendo que Dios conoce nuestras necesidades, y que NO HAY NADA en esta vida que esté fuera del alcance del poder del amor de Dios.