HOMOSEXUALIDAD: Una reflexión bíblico-teológica
Basado en el libro: The Moral Vison of the New Testament
de Richard B. Hays
Preparado por Rvdo. Dr. Samuel Caraballo-López
Romanos 1:18-32
18 Aunque también la ira Dios se revela desde el cielo contra toda maldad, contra la impiedad y la injusticia de quienes actuando injustamente impiden que la verdad prevalezca. 19 Ellos conocen lo que de Dios es posible conocer, pues él mismo se lo ha manifestado y ha puesto tal conocimiento en sus corazones. 20 Porque lo que no podemos ver de Dios, que son las realidades eternas de su divinidad y poder, él las ha hecho claramente visibles desde el momento mismo en que creó el mundo, y podemos entenderlas al contemplar las cosas que ha creado. Por lo tanto no tienen excusa ni pueden alegar no conocer a Dios, 21 porque sí lo conocen, sólo que se niegan a reconocerlo como Dios y a estarle agradecidos. Además se enredan en inútiles razonamientos que no traen a su necia mente más que oscuridad y confusión. 22 Se creen muy sabios, y con eso se vuelven más necios todavía. 23 Son gentes que, en vez de adorar al Dios glorioso e incorruptible, rinden culto a imágenes de seres humanos mortales, y de pájaros, cuadrúpedos y reptiles. 24 Por eso, Dios les ha dejado que se entreguen a toda clase de inmoralidades, y a actuar según los malos deseos que alientan en su corazón, de modo que hasta deshonran entre sí sus propios cuerpos con actos llenos de vileza y perversidad. 25 No siguen la verdad de Dios, sino que se dan deliberadamente a la mentira, honrando y rindiendo culto a las cosas creadas en vez de honrar y rendir culto al Dios que las ha creado y que es bendito por toda la eternidad. Amén. 26 Ha dejado, pues, Dios, que se entreguen a conductas vergonzosas. Incluso las mujeres cambian sus relaciones naturales con los hombres por las que son contra natura. 27 Y los hombres, en vez de mantener las relaciones naturales con las mujeres, se encienden entre sí en deseos lascivos, cometen actos vergonzosos hombres con hombres y, finalmente, en sus propias vidas reciben el pago que merecen semejantes extravíos. 28 A tal punto llegan, que al dar de lado a Dios y no querer ni siquiera tenerlo en cuenta, él los abandona a todo lo malo que pueden concebir sus mentes corrompidas. 29 Por eso han llenado su vida "de injusticia, maldad, codicia y malignidad; rebosan envidia, crímenes, discordias, engaños y perversión; son chismosos, 30 calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, engreídos, fanfarrones, inventores de maldades y desobedientes a sus padres, 31 y actúan con insensatez, deslealtad, crueldad y total falta de compasión. 32 Saben muy bien que la sentencia de Dios sobre quienes cometen tales delitos es la muerte, y sin embargo ellos, además de seguir cometiéndolos, aplauden cuando otros los cometen.
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INTRODUCCIÓN:
La confusión reinante en nuestra sociedad ha traído al plano público una intensa discusión sobre el significado del matrimonio. Esta confusión también se ha esparcido dentro de la iglesia del Señor. Como consecuencia de este espíritu de confusión ha surgido un sinnúmero de cuestionamientos a la tradición bíblica con respecto al tema. Como parte de mi aportación a dicha discusión y desde la perspectiva mi tradición Evangélica Unida, me he propuesto reflexionar sobre la postura asumida sobre el tema por el Dr. Richard B. Hays, un respetado erudito y profesor de Nuevo Testamento de la escuela graduada de teología de Duke University en Carolina del Norte, en su monumental libro, The Moral Vision of the New Testament: A contemporary introduction to the New Testament Ethics. A continuación mi aportación a este controversial tema.
Uno de los mayores ataques que ha recibido la iglesia ocurrió en el 2003, en la Convención General de la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos (ECUSA) al confirmar como obispo a Gene Robinson, un homosexual declarado y que convive con su pareja abiertamente desde hace trece años. Esta situación se complica cuando el pasado junio, el Sínodo General de esta misma iglesia en Canadá declara que las relaciones homoeróticas que estaban establecidas eran ya santificadas. El Sínodo utilizó el término santificado para referirse a las relaciones “gay” y lesbianas entre sus miembros. Esta no es la primera vez, ni será la última en que la iglesia tendrá que enfrentar estas manifestaciones del espíritu de la época. Por lo tanto el análisis bíblico-teológico que a continuación se considerará con relación a la conducta homoerótica presente en la sociedad helenista, nos servirá de referencia para responder a algunas preguntas que se plantean también en nuestra realidad. En los pasados meses se difundió la película Alejandro (Alexander, en ingles). En esta presentación fílmica se discute la vida del emperador Alejandro Magno. Su reinado, aunque breve (333-323 a.C) dio comienzo al periodo griego o helenista (332--63 a.C.). Fue durante este período que la cultura griega o helenista arropa casi todo el mundo existente estableciendo su lenguaje y estilos de vida que confrontaron los valores existentes del mundo antiguo. Es de esta manifestación cultural, como la película Alexander pretende mostrar, que surge esa visión y conducta homoerótica con la cual se tiene que enfrentar los valores judeocristianos presentes en la iglesia de Jesucristo.
A continuación un somero análisis sobre la posición paulina en el primer capítulo de la Carta a los Romanos con relación a la conducta homoerótica presente en su mundo y fomentada por la cultura helenista. Sus respuestas, desde mi perspectiva, continúan teniendo hoy día la misma vigencia que cuando se expresaron en el primer siglo de la era cristiana.
TRASFONDO DEL PASAJE
Los pasajes antes expuestos son claves para entender la posición bíblica sobre el tema de la homosexualidad o conducta homoerótica, tema que ha provocado tanta controversia en nuestra cultura occidental. Dentro de los pasajes del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento que nos hablan sobre el tema, me parece que el pasaje seleccionado representa el más explicito para establecer una posición coherente al resto de la revelación bíblica sobre este tema. El espacio no es suficiente para hacer un análisis histórico-critico del pasaje de forma individual, sino que durante la discusión del mismo consideraremos diversas posiciones de eruditos sobre el mismo.
Comenzaremos llamando la atención a lo que en mi opinión es la declaración clave que marca la interpretación del pasaje. El apóstol Pablo nos dice que la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos que detienen la verdad con injusticia (1:18). Todo acto que pretenda detener la verdad de Dios será motivo para que la ira de Dios se desate sobre la humanidad. Ahora bien, el apóstol nos caracteriza fundamentalmente la injusticia de la humanidad como el rechazo de darle el honor y gloria a Dios como creador y obviar intencionalmente el rendir acción de gracias. Los versos 19 y 20 de este pasaje nos dicen que Dios claramente ha mostrado su poder y naturaleza divina a través del mundo creado. Sin embargo la humanidad, en el contexto del apóstol el mundo helenista, descarta esta evidencia y se torna en forma masiva hacia la idolatría. La idolatría es un acto de injusticia ya que atribuye los actos de la creación a otras fuentes diferentes a su verdadero Creador. Ese mundo helenista donde el apóstol se mueve esta totalmente enajenado de Dios. Para Pablo esta condición tiene sus raíces en una rebelión radical de las criaturas contra su Creador (verso 23)
Ernst Kasemann, analizando este pasaje, llega a la conclusión que el apóstol paradójicamente revierte la causa y la consecuencia, es decir la perversión moral que el apóstol observa en su sociedad, es el resultado de la ira de Dios y no la razón para esta. Este punto es de vital importancia al tratar de entender el tema de la homosexualidad desde la perspectiva paulina. Normalmente pensamos y predicamos que la perversión moral traerá la ira de Dios sobre la humanidad. Según Pablo, en este pasaje ha ocurrido al revés, la perversión moral es el producto de la ira de Dios. Para el apóstol, el mundo helenista esta en rebelión contra Dios y no meramente ignorante de Este. Este asunto tiene serias implicaciones para una pastoral sobre la homosexualidad que mas adelante trataremos.
El pasaje de Romanos establece que la historia de la humanidad es gobernada por la rebelión primaria contra el Creador (Génesis 3:1ss) y que se repite o se manifiesta en forma universal. Es decir lo que el apóstol ve en su mundo helenista y Romano no es otra cosa que las consecuencias de la ira de Dios frente a la rebelión humana. El pasaje que estamos estudiando es un diagnóstico de la condición de la humanidad. La enfermedad esta detallada claramente en los versos 24-31. La ira de Dios contra sus criaturas toma irónicamente la forma de abandono de Dios a sus propios caminos, entregándoles a toda clase de conducta desviada (22-25). El profeta Isaías, identifica este desvío como la mejor expresión de la condición humana:
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros (Isaías 53:6).
La mente depravada de la humanidad es una manifestación de la ira de Dios, es el castigo infligido por la rebelión humana tanto como las plagas que vinieron sobre Egipto por causa de la rebelión de faraón ante Dios. Así como esas plagas eran el resultado de la rebelión de aquel imperio Egipcio, la depravación moral que observa Pablo en su mundo, en la que la que el homoerotismo es emblemático, equivale al el pago por dicha rebelión ante la revelación que hace el Creador de si mismo en la naturaleza. Esas plagas que implosionaron la resistencia Egipcia en el Éxodo equivalen a la depravación moral que ahora derrumba la sociedad helenista del tiempo del apóstol, con la diferencia que las plagas fueron enviadas por Dios y la depravación moral es el resultado de dejar a una sociedad abandonada en sus propios razonamientos y caminos.
Entonces Jehová dijo a Moisés:
--El corazón del faraón está endurecido,, y no quiere dejar ir al pueblo. 15 Ve por la mañana al faraón, cuando baje al río. Saldrás a su encuentro en la ribera llevando en tu mano la vara que se volvió culebra, 16 y le dirás: "Jehová, el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; pero hasta ahora no has querido oír.
Pablo nos advierte que la ira de Dios está presente en el mundo y que se manifestará en la medida que se manifieste rebeldía hacia Dios. En la medida que la humanidad se niegue a reconocer a su Creador, se niegue a honrarlo y no reconozcamos su misericordia, la ira de Dios será manifiesta por medio de la depravación moral, que no es otra cosa que abandonarlos en un libertinaje que traerá su propia destrucción. Por otro lado el aumento en la depravación humana es una señal inequívoca que la humanidad sigue sumida de forma profunda en una rebeldía hacia el Dios, Creador de todas las cosas.
Para Juan Calvino, la impiedad es un mal escondido, por lo tanto, Pablo identifica la homosexualidad como la mayor prueba visible y emblema de esa impiedad. Por medio de esta denuncia el apóstol demuestra que ese libertinaje, común en el mundo helenista, es su propia y justa retribución a su rebeldía.
Este relato para Pablo y sus lectores evoca los primeros capítulos del libro de Génesis, donde Dios crea la humanidad a su propia imagen, varón y hembra los crea, dándoles la encomienda de fructificar y multiplicarse en la tierra. La complementariedad entre el hombre y la mujer, como una relación exclusiva esta fundamentada teológicamente en la actividad creadora de Dios (Génesis 2:18-24).
En Romanos 1, Pablo presenta la conducta homosexual como un sacramento de la antireligión de los seres humanos que rechazan honrar a Dios como Creador. Cuando los seres humanos se envuelven en actividades homosexuales, están promulgando de una forma externa y visible los signos de su realidad espiritual e interna, que no es otra cosa que el rechazo de lo que el Creador diseñó. Podemos decir junto con el apóstol que la actividad homosexual es una manifestación externa de la realidad interna y espiritual de los seres humanos que así la practican. Por lo tanto el apóstol utiliza la homosexualidad como una ilustración emblemática de la depravación humana y no es meramente una casualidad su uso en este capítulo. Por medio de la imagen de la práctica homosexual como contranatura, el apóstol esta proveyendo una ilustración del rechazo primario de la humanidad a la soberanía de Dios Creador.
El lenguaje de intercambio que se usa en este pasaje, enfatiza un paralelismo directo entre el rechazo de Dios y el rechazo de los roles sexuales establecidos por el Creador. En el verso 23, puede verse claramente este lenguaje de intercambio, “cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y reptiles.” Esta acusación de intercambio es recapitulada en el verso 25, donde es el primer momento donde se conecta con la impureza sexual, “ cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, por lo cual Dios los entrego a pasiones vergonzosas...de modo que deshonraron entre si sus propios cuerpos.” En los versos 26-27, sin embargo, el apóstol introduce un desarrollo adicional en su relato sobre lo que la tragedia de la rebelión de la humanidad cambió, “pues sus mujeres cambiaron (metellaxan) las relaciones naturales por las que son contranatura, y los hombres dejando la relación natural con la mujer se encendieron en pasión unos por otros.” La deliberada repetición del verbo “metellaxan”, establece una poderosa relación entre la rebelión contra Dios y los actos vergonzosos que son en si mismos evidencias y consecuencias de esta rebelión (1:27).
La categorización de la conducta homosexual como contraria a la naturaleza fue adoptada con particular vehemencia por los escritos del Judaísmo helenista, quien veía una correspondencia entre la apelación filosófica hacia lo natural (kata physin) y la ley de Moisés. Para Pablo lo natural es el orden creado por Dios. El entender lo natural en este lenguaje convencional no le resta nada a la observación empírica de lo que actualmente existe, esto apela a la concepción de lo que debería ser, del mundo como diseño de Dios y revelado a través de los relatos y leyes de las Escrituras. Es decir quienes practican actividades sexuales contranatura, desafían al Creador y demuestran su propia alienación de Este.
CONCLUSIÓN
En resumen, en el pasaje estudiado, Pablo nos ofrece un diagnóstico de la condición rebelde de la humanidad, tomando como imagen emblemática la conducta homosexual, ampliamente manifestada en la época del apóstol. Esta conducta emblemática evidencia de que la humanidad esta en rebelión contra el Creador. Ahora es bueno clarificar que el pecado fundamental es el rechazo del ser humano de honrar a su Creador y darle gracias lo que trae consecuentemente la ira de Dios sobre la humanidad. Esta ira de Dios toma la forma de abandonar en su propio curso de auto-destrucción al pecador. La conducta homosexual no es una provocación a la ira de Dios, sino es una consecuencia de la decisión de Dios de abandonar la criatura rebelde en su propio deseo y pensamiento futil.
El catalogo de conducta injusta presentes en los versos 26-31, son mas bien una lista de síntomas de una enfermedad fundamental e integral, presente tanto en griegos como en judíos, es el dar la espalda a Dios y ceder ante el poder del pecado (Romanos 3: 9). En cada cultura esta enfermedad de rebeldía toma formas distintivas que la identifican; en el caso de la cultura helenista fue la homosexualidad.
Se ha tratado de decir que lo que Pablo condena es solamente el acto homosexual cometido de forma promiscua por heterosexuales, porque ellos intercambian el curso natural por el contranatura. Estos defensores de este argumento aseveran que Pablo no se refiere a personas que tienen una orientación homosexual “natural.” Esta interpretación es insostenible. El intercambio homosexual no es asunto de decisiones de vidas individuales, mas bien es la caracterización de Pablo de la condición caída del mundo pagano. En cualquier forma, ni Pablo ni ningún otro tenía el concepto de orientación sexual moderno. El hecho que brota del pasaje es que Pablo trata toda conducta homosexual como evidencia de la confusión y alineación trágica de la humanidad hacia Dios, el Creador.
El pasaje considerado de Romanos 1:18-32 construye una condenación “in crecendo”, declarando que la ira de Dios hacia la humanidad injusta, utilizando características retóricas de la polémica judía contra la inmoralidad gentil. En Romanos 2:1 esta acusación de los judíos a los gentiles se vuelve contra los propios judíos que también se han rebelado contra Dios. Pablo establece que tanto judíos como gentiles están condenados bajo el mismo juicio de un Dios justo.
Consecuentemente, para Pablo, justificación de la homosexualidad es tan pecaminosa como la práctica de la misma. Todos / todas debemos acogernos a la misericordia de un Dios amoroso. Por lo tanto, la alerta de pablo debe transformar nuestras polémicas actuales sobre los temas de homosexualidad a unas más compasivas, ya que ninguno tiene una plataforma lo suficientemente firme para pronunciar condenación hacia los demás. Presumir que tenemos esta plataforma es una fantasía peligrosa, mas debemos aceptar el Evangelio que nos iguala a todos delante del Dios Santo.
Desde la perspectiva pastoral, nuestro trato con el homosexual tiene siempre el elemento distintivo de la compasión. La homosexualidad es el pecado emblemático de una sociedad que se encuentra en rebeldía ante su Creador. Esta presencia de la practica homosexual en nuestro mundo, nos habla de que el juicio de Dios se ha desatado sobre la humanidad. Nuestro mensaje entonces tiene sus raíces en el mensaje de la cruz: Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús (Romanos 3:22-24)
Predicar el mensaje de la cruz es proclamar que esta rebeldía humana que ha traído este abandono divino al ser humano en sus propios desvaríos, solo puede corregirse volviendo a mirar a aquel que fue levantado en la cruz por y para nuestra salvación. Esta ira de Dios manifestada en ese no redargüir al ser humano rebelde, solo puede ser subsanada por la gracia que se manifiesta por el Espíritu Santo y se fundamenta en el evento de la cruz. El apóstol Juan hablando del Espíritu Santo nos dice:
Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis mas; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado (Juan 16:8-11).
Tenemos que dar a conocer por medio de nuestro mensaje la situación de rebelión en la que se encuentra la humanidad y como la homosexualidad se presenta también en nuestro mundo como un pecado emblemático. La homosexualidad presenta de manera pública una evidencia del juicio divino sobre la sociedad rebelde. Por lo tanto el homosexual tanto femenino como masculino lleva en si mismo el dolor del juicio, arrastra las cadenas del abandono de Dios a su propia depravación moral. La conducta homoerótica, sea esporádica o no, reobra e influye sobre la identidad sexual de quien así se comporta. Toda acción realizada repercute sobre quien la realiza. Por lo tanto la conducta homosexual, sea de varón y mujer, trae consecuencias en todas las áreas de la vida y que los grupos de activistas atribuyen al discrimen que sufren por los grupos heterosexuales. Este / esta solo podrá ser liberado/a del juicio que ya recibe mediante la gracia redentora de Dios que emana de la Cruz y que el Espíritu Santo hace presente. A la luz de este pasaje el homosexual es un condenado de la tierra que lleva en su propia vida el signo de rechazo a los roles naturales que estableció el Creador en la naturaleza y por ende su conducta es un claro acto de rebeldía a lo natural establecido por el Creador. Debido a esta condición deplorable, solo el poder redentor del Dios todopoderoso lo puede sacar de su extravió.
Se nos hace prioritario dar a conocer este mensaje y desarrollar nuevas estrategias para acercarnos a las personas con prácticas homosexuales. La homosexualidad mas que algo que repudiar, es algo que lamentar.
BIBLIOGRAFÍA:
Hays, Richard B. 1996. The moral vision of the New Testament: community,
cross, new creation: A contemporay introduction to
New Testament ethics New York: HarperCollins
Publishers, pages 379-406

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