Este año celebramos el aniversario número 300 de su natalicio de Carlos Wesley, hermano de el famoso fundador de metodismo, Juan Wesley. Carlos Wesley nació, el 18 de diciembre de 1707, en Epworth,
Carlos predicaba sermones cortos, añadiendo ideas improvisadas en el momento, según lo demandase el auditorio. Predicó en estilo simple tanto desde el púlpito
El fue sacerdote en la parroquia Iglesia Anglicana Santa María, en Islington, cerca de Londres, en 1739. Si su trabajo con prostitutas y presos fue algo difícil de aceptar para su parroquia, sus sermones de evangelizacion eran insoportables. Con todo, Carlos siguió firme en su predicación. La congregación terminó pidiendo que lo expulsaran de la iglesia. Despues de este experiencia tan triste, viajó
Se casó con Sarah Gwynne, hija de una familia Gales adinerada, en 1749. Los himnarios de Carlos fueron tan bien recibidos que pudo vivir de la renta que producían. Sarah también viajó con Carlos y cantó con voz angélica en las campañas de predicación. Pero cuando llegaron los bebes, Carlos limitó sus viajes. Tuvieron ocho niños, pero solo tres sobrevivieron. Toda la familia estaba dedicada a la música, la poesía y la literatura.
A lo largo de todo su ministerio, Carlos se dejaba guiar por la convicción de que el evangelio era para los excluidos de la sociedad. Su hermano Juan Wesley lo invitó a pastorear una nueva congregación en
En este año especial de su 300 aniversario, es peligro que lo pomposidad de las celebraciones roba el espíritu evangélico de la herencia de Carlos Wesley. A veces nuestras pequeñas congregaciones hispanas no son invitados a ser participantantes, pero tenemos mucho en común con ese espíritu evangélico que busca llegar a los pobres.
Al celebrar su nacimiento, podemos cantar sus himnos, traducidos en muchos himnarios cristianos. Una verdadera celebración incluiría un culto en que la predicación biblica termine con la Santa Comunión. El público tiene ser los pobres, los mendigos, las prostitutas y, por cierto, los inmigrantes indocumentados.
Hoy existe un espíritu anti-inmigrante que exige el ministero de Carlos Wesley dirigido a los pobres y necesitados. La iglesia no sólo tiene la oportunidad de celebrar al gran compositor de himnos, sino que puede también imitar su poderoso ministerio profético.
Artículo traducido y publicado por El Interprete, 45 vol. 4, (Julio-Agosto) 15, 21.